El Real Madrid no debería permitir, que un desequilibrado mental, siga ensuciando su imagen con acciones como las que se vieron en el partido de vuelta de la Supercopa de España.
Tras la expulsión de Marcelo, por una dura entrada a Cesc, aprovechó la tangana para acercarse, de manera sibilina por la espalda, a Tito Vilanova y meterle el dedo en el ojo al segundo entrenador del Barça. Cuando este se giró, se lo quedó mirando con la sonrisa burlona.
En la rueda de prensa, Mourinho no quiso hacer muchos comentarios. "¿Pito Vilanova?", se burló. "No conozco a ese señor", dijo. Vilanova respondió en la trifulca con un manotazo por detrás a Mourinho.
Las imagenes hablan por si solas de este personaje, que lo único que consigue con estas acciones es fomentar el mal rollo entre compañeros de selección y que siga creciendo el antimadrilismo y el antibarcelonismo.








