Resulta que le picó la curiosidad de saber, porque los japoneses tienen los ojos rasgados y decidió ir al país del imperio del sol naciente a investigarlo en primera persona.
Tras varios meses observando la cultura japonesa, descubrió que ese rasgo facial no era debido a que comieran demasiado picante o a que al nacer los estiraran de los pelitos del culo. La culpa de eso viene dado por la clase de cubatas que se zumba esa gente.
Mientras que nosotros cuando vamos al Carrefour a comprar una botella de whisky, a veces nos regalan una CocaCola de 2 litros, en Japón la cosa viene acompañada de una lata de sardinas. Al ser una gente que se come todo lo que se mueve y se puede masticar, una cosa que a nosotros nos reventaría directamente el estomago, a ellos solo les produce un ligero retortijón y de ahí que tengan esos ojitos tan graciosos.
Solo hay que ver a la Dolores, la hermana del chino Cudeiro, una mujer de paladar exigente que cuando sale de fiesta siempre se decanta por la opción de las sardinas en escabeche.


