2/2/11

CUIDADO CON LAS POMADAS AFRODISIACAS

Un hombre va a casa de una amiga para echar una canita al aire. A la hora del asunto, el pene no le responde, así que, un poco preocupado, le dice a la amiga que lo espere un momento.

Va al baño y en la oscuridad busca en el botiquín algo que le ayude a solucionar el problema. Encuentra una pequeña cajita con pomada, se la unta y: oh maravilla!, le devuelve al instante su vigor juvenil.

El tipo vuelve a la cama y le hace el amor a la amiga quien queda extasiada ante tal vigor. Una vez terminado todo, al hombre le entra la curiosidad de saber qué se había untado. Se levanta, va al baño, enciendela luz y busca la pomadita.

Después de un buen rato la amiga entra al baño y lo encuentra desmayado en el suelo, con una cajita en la mano en la que se lee:

“Pomada Bayer para callos. Se endurece, se seca, se pudre y se cae”

31/1/11

LOS PELIGROS DE AGRANDARSE EL PENE

Un hombre va al médico a que le agranden el pene, y este le le pone la trompa de un elefantito.

La operación sale bien y el tío decide estrenarse con una amiga, la invita a cenar a un chino, cuando les sirven los rollitos de primavera la trompa sale de la bragueta, sube por la mesa, coge un rollito y desaparece. Los dos se quedan alucinados.

- ¡¡¡No puedo creer lo que he visto!!! ¿¿¿Podrías volver a hacerlo???

- Espero que no…. No creo que me quepa otro rollito en el culo.

29/1/11

MAL ROLLO EN EL AVION

Dos árabes viajan en un avión. Van sentados en los asientos próximos a la ventana. Llega un israelí y ocupa el asiento del lado del pasillo. El avión despega. Los tres se quitan los zapatos para estar más cómodos. El pasajero del lado de la ventana, comienza a incorporarse mientras dice:

- Voy a buscar una Coca Cola.

- Oh, no se moleste – dice el israelí – yo se la alcanzo.

Cuando el hombre se va (descalzo). El árabe agarra uno de sus zapatos y escupe dentro del mismo. Cuando regresa con la Coca Cola, el segundo árabe comenta:

- Me ha entrado sed a mí también. Voy a buscar una para refrescarme.

Nuevamente, el israelí, se ofrece a traérsela y, mientras está ausente, el segundo árabe agarra el par del zapato escupido y escupe a su vez en el mismo.

El israelí regresa con el refresco, se lo entrega y se sienta a dormitar por el resto del vuelo. Cuando el avión comienza el aterrizaje, el israelí despierta de su siesta, va a ponerse los zapatos y descubre, irritado, lo que le han hecho. Les ruge:

- ¿Hasta cuando esta rencilla entre nuestros pueblos va a seguir? ¿Esta guerra? ¡Este odio! ¿Esta animosidad? ¡Este escupir dentro de los zapatos y orinar en las Coca Colas!